viernes, 7 de marzo de 2014

Tierra trágame: Situaciones evitables por el bien de nuestra vida social.

¿Alguna vez os habéis visto envueltos en una situación bochornosa por hacer un comentario inoportuno? Yo sí. De hecho también he experimentado lo que es cambiar de color al puro estilo camaleón pasando del blanco cadáver (sé que las mujeres tenemos una escala de colores más amplia, pero creo que todos nos podemos hacer una idea de cuál es este tono exactamente) al rojo tomate, granate y violeta; bradricardias y taquicardias en un espacio temporal objetivamente corto para semejante actividad cardíaca y brotes de sudoración propios de un adicto al crack en pleno ataque de mono.

Con la edad, parece que se nos ha olvidado realizar ese gesto estúpido que nos enseñaban en el cole de cerrar la boca con una llave imaginaria y tirarla a las profundidades de algún agujero negro perdido por la estratosfera que curiosamente pase por allí en ese momento. Gracias al trabajo, estoy redescubriendo el significado de la expresión meter la pata hasta el fondo. Todos lo hacemos (y no es un consuelo), es parte del ser humano de hecho, pero en ciertas ocasiones antes de abrir la bocaza o en su defecto ejecutar algún tipo de acción precipitada, es muchísimo más inteligente permanecer en silencio, contar hasta veinte, cantar el baby one more time con baile y todo, y si el espacio y normativa sanitaria nos lo permiten, fumar un par de pitillos. De lo contrario, es probable que nos espere una concatenación de desgracias que es preferible no descubrir.



1. Nunca y bajo ningún concepto llaméis a ninguna persona pasadita de peso budita, King África o figura de Botero. Las razones sobran. Sobre todo cuando vivimos en una ciudad relativamente pequeña donde nos podemos encontrar a dicho sujeto en el gimnasio, tomando unas copichuelas o en la sección de carnicería del supermercado, atendiendo claro y un machete en la mano.

2. Cuando por alguna circunstancia hay que saber la edad de una mujer, como por ejemplo si es una pacienta/clienta y es estricta y puramente necesario por cuestiones laborales puede pasar lo siguiente:
- Por favor dígame su edad.
- ¿Cuántos crees que tengo?
¡Esta pregunta es trampa! Alguna se cree que teniendo 45 puede aparentar 30, y es cierto en un 2% de la población más o menos, pero es que en otros casos es fisiológicamente imposible. Si os pasa, por experiencia, aunque tengáis ante vosotros una señora enfundada en un vestido de lycra y leopardo, unos taconazos, un cabello rubio oxigenado, botox en los labios y baje y levante las cejas en una especie de Tourette repitiendo cuántos cuántos cuántos sin cesar, restad diez años de la edad que estéis pensando... y a veces no es suficiente. Puede convertirse en el Diablo de Tazmania si la respuesta a su pregunta no le satisface

3. Cuando tengáis al otro lado del teléfono a un plasta que no atiende a razones, antes de ponerlo en espera para desahogarnos preguntando si tiene un CI de dos cifras, lleva un palo incrustado por algún sitio, ha desayunado All-Bran o lleva tantos años sin relaciones sexuales que se le ha reconstruído su virginidad, aseguraos de que le dais correctamente al botón de llamada en espera. Podéis perder a un cliente.

4. En todos los grupos de amigos hay algunos que nos caen mejor y otros que nos caen peor. Si una situación extrema nos lleva a alertar inmediatamente al resto vía whatsapp de que no debemos hacer comentarios despectivos en un ratito, lo mejor es cambiar el método de comunicación; sobre todo si no teníais intención ninguna de que el susodicho o susodicha se enterase del percal.

5. Volviendo al primer punto, si alguna vez veis a alguna mujer a la que hacía un par de años que no veíais y parece que está embarazada, antes de darle la enhorabuena, tocarle la barriga, preguntar si es niño o niña y cuando sale de cuentas, es muchísimo mejor asegurarse de que la fémina en cuestión está de verdad en estado de buena esperanza y no se ha convertido en accionista de McDonalds. 

6. Por último y no menos importante (mujeres), si alguna vez llamáis a vuestra pareja y os responde una voz jovial y alegre (y no es porque a vuestro novio o marido se haya sometido a una operación de cambio de sexo) intentad mantener la calma. Los brotes psicóticos son muy interesantes pero a veces es mejor colgar y volver a llamar a ver qué sucede.  Me ha pasado. Hace unos años estaba tranquilamente en la playa cuando sonó mi teléfono. Ansiosa porque el número desconocido fuera de alguna empresa a la que había enviado el CV y se apiadaban de mi inexperiencia, respondí, y al otro lado apareció una loca (porque no hay otra palabra para definirlo) que me amenazó con cortarme cosas, agarrarme cosas, tirarme de cosas y matarme si no dejaba en paz a su marido. Simplemente se había confundido de número, pero no debió de contemplar esa opción. Tuve miedo.



      Queridos y queridas, os deseo a todos un (por fín) soleado fin de semana.
 
      Mercromina <3








miércoles, 5 de marzo de 2014

Las siete plagas contemporáneas (y alguna predicción apocalíptica)

La Biblia, el libro de los libros, tiene un montón de enseñanzas útiles, tales como el tema de que los cuernos no sientan tan mal si son obra del espíritu santo, que matar niños porque piensas que te van a robar el trono es completamente lícito, y que el oro, el incienso y la mirra (¿Qué leches es la mirra?) son regalos perfectos para un niño recién nacido.

Pero además de esta retahíla de milagros, hay una parte muy interesante de la biblia que nos ilustra sobre la historia del pueblo egipcio, y como un dios con muy mala leche se dedicaba a putearlos desde las alturas. 

Además de tenerles de peregrinación por el desierto y de aparecer en zarzas ardiendo a más de un incauto, Yahvé, que sin cargas familiares se aburría muchísimo, decidió mandar una serie de plagas al pueblo mientras lo tenía sometido, tales como ranas, agua convertida en sangre (mucho más majo su hijo, que al menos la convertía en vino) o moscas y piojos.

Pues bien, yo creo que ya lleva unos cuantos años aburrido y como se ha convertido en un viejo cascarrabias, el altísimo ha vuelto a pensar qué plagas podría mandarnos a estas alturas de la vida, cuando nos sabemos todas y cuando ya no somos un pueblito, sino una aldea globalizada (me ha quedado muy Unicef esto), y estas son las  plagas que nos ha enviado:

1. Las ciclogénesis: Hace años un temporal era un temporal, lloviera un poco o te llevara por los aires el tejado de tu casa, la mesa de la terraza y a tu vecino (pobre Alfonso, cómo lo echamos de menos…). Pero de un tiempo a esta parte, todo son ciclogénesis que tienen unos nombres que bien podrían ser sacados de las páginas de contacto de cualquier periódico.

2. Las ego-bloggers: El perfil es el siguiente: Chica mona(o en su defecto, que siempre salga mirando hacia abajo o con gafas de sol enormes), con un novio santo poseedor de una réflex, fan de comprar ropa que sólo se pone para las fotos porque no sería capaz de salir así a la calle, y amante de fotografiar platos ingentes de comida acompañados de términos como #food #yummy #brunch que jamás pretende comerse, no vaya a ser que engorde. Todas se ven diferentes, pero es una plaga similar a ‘Las guerras clon’.




3. Cupcakes: Mucha gente dirá que no vaya de moderna y que no llame ‘cupcake’ a una magdalena de toda la vida. Me parece bastante insultante no saber la diferencia, ya que si le das un cupcake a tu abuela, por mucho que tenga erigido un templo budista con buda incluido en su cima, ella te dirá que jamás se juega con la comida y que por muy bonito que sea, sabe a pura azúcar y que si quieres dedicarte al arte, pintes cuadros.

4. Los bazares chinos: Como hemos dicho, Dios se ha adaptado a los tiempos que corren y si antes la frase era ‘Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana’ ahora podríamos decir que ‘Donde se cierra un supermercado, un bazar chino se abre’. Inmensos locales que son una tienda de ropa, peluquería, droguería y ferretería, todo a la vez, todo muy junto y todo con un chino persiguiéndote todo el rato recolocando las cosas que ya están colocadas. Hay que tener especial cuidado que en una de esas no te secuestren y te roben los órganos, que eso es a lo que se dedican los chinos en los bazares en realidad, que lo leí en un e-mail en cadena que recibí hace unos años.

5. Las tiendas de compro ORO: ‘La crisis’, diréis. La crisis podía habernos llenado la calle de cash converters o mercadillos en garajes ‘American style’, pero no. Aquí alguien con mucho ojo comercial ha tomado a pies juntillas eso de que ‘hemos vivido por encima de nuestras posibilidades’ y ha debido de pensar que tenemos en nuestra casa tanto oro como MA Barracus lleva en su cuello. Ver negocio tras esta conclusión es algo más que obvio.

6. El cigarrillo electrónico: A medida de que los letreros amarillo pollo de las tiendas de ‘compro oro’ se iban descolgando, muchos d estos locales se iban cubriendo de neones violetas, que como todo el mundo sabe, son lo más futurista que existe. A medio camino entre una tienda de Apple y un videoclip de un eurovisivo grupo sueco, vimos aflorar en nuestras calles numerosas tiendas de un objeto innovador: el cigarrillo electrónico. Podéis ir haciendo apuestas de qué va a ser lo que las sustituirá en un par de meses.

7. El Gin-Tonic: Nos dicen hace 5 años que el gintonic iba a poder masticarse y no nos lo creemos. Lo que en su día fue la bebida estrella de la 'cincuentona borracha' hoy es la bebida de moda. Combinaciones imposibles, macedonias dentro de copas de mil formas, colores y sabores y cartas de ginebras premium se sirven en bares con estética similar a las tiendas de venta de cigarrillos electrónicos (quizá sustituirán todas por sitios de copas?). 

Lo que está por llegar:

Los cronuts: Esto todavía no ha llegado, pero llegará, porque es lo más guay de Manhattan y lo más guay de Manhattan siempre se extiende (si no que alguien venga a explicarme a santo de qué, comenzaron a vender faldas tutú a partir de que Sarah J Parker trotara con ellas por la quinta avenida). Dicen que es un invento del recopetín que fusiona el donuts y el croissant. Yo he visto una descripción y una foto y creo que llevan existiendo toda la vida, pero no les llamábamos  cronuts, se llaman rosquillas Cristalero y las podéis encontrar en cualquier feria. Sin colas y en paquetes de varios.

Sólo espero que sobrevivamos a todas ellas.

Muy suya.

Efervescente.


viernes, 28 de febrero de 2014

¡Pedófilos y puteros! Ya es carnaval.

¡Buenos y carnavalísticos días a todos! Hoy empieza el que para mí es uno de los mejores fines de semana del año. Una orgía gastronómica de cuatro días donde el confeti se hace pasta de papel con la lluvia característica de la época, mi abuela decide hacer unas riquísimas orejas con mucho anís (para los lectores que traspasen los límites autonómicos, no tiene nada que ver con orejas de verdad) y mucha gente se disfraza dando un ambiente un tanto burdelesco a la calle.

Y de esto mismo, de los disfraces y la gente es de lo que quiero hablaros porque tengo una duda desde hace años que no he conseguido resolver: ¿A qué viene ese afán independientemente del sexo de disfrazarse de mujer dedicada a la prostitución? Me reservo la opinión en relación a este gremio porque no os interesa, pero no alcanzo comprender el interés que despierta en todos los campos de los disfraces en esta época desde cuentos infantiles hasta el mundo de los oficios pasando por frutas, verduras, animalitos del bosque, insectos…etc.

Es obvio que la temática vende; y la temática vende mucho. Cada vez que echo un ojo a una revista de patrones de trajes, tienda de disfraces, supermercado o el clásico chino para coger ideas, acabo desplazándome hacia la sección masculina del miedo que me producen las fotos que acompañan a los empaquetados. De hecho, en Amsterdam estuve en una tienda de ropa erótica y creo que en general los atuendos tenían más tela y menos látex.

Puede que alguno o alguna aproveche la ocasión para sacar ese lado de su personalidad perfectamente enterrado en su psique, pero de ahí a que de repente la calle se llene de putillas de cualquier edad hay un abismo.

Dentro del estilo más clásico están los oficios por ejemplo. Muchos aprovechan y retoman ese énfasis de la infancia por el “qué ser de mayor” reinventando  los uniformes de  las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, enfermería en particular y ámbito hospitalario en general, profesorado, secretariado, albañilería, marinera, empleados domésticos… creo que os podéis hacer una idea. Suelen ser los más recurridos en todas las edades y sexos, y seguro que las mamás están encantadas de que sus niñas de 15 años salgan a la calle con pantalones del policía que pasan a ser minishorts-braga sin llegar al palmo de largo, los zuecos sanitarios se convierten en tacones de aguja y charol, y las medias de red y liguero sustituyen a los pantys de invierno bien tupidos que muchas llevamos a trabajar en nuestras oficinas. Ante esto no hay nada que hacer, porque si la versión femenina es carne de cañón, qué decir de la masculina. ¿A alguno os han dicho que la barba y el carmín rojo sientan bien? Olvidaos, es grimoso. Aunque no menos que los pelos largos de las piernas aplastados por la lycra o el poliéster de unas medias, los pechos de calcetín, las pelucas casposas y las sombras de ojos color azul. Los más atrevidos caminan con tacones por el empedrado, y la imagen desde luego es bastante pintoresca.

¿Y lo peor? Ligar. Si no lo habéis hecho nunca fijaos esta noche en las estampas de las discotecas. Grotescas.


Pasen ustedes un colorido finde.


Mercromina <3

miércoles, 26 de febrero de 2014

Triunfar en la música es fácil (si sabes cómo).

Que los músicos ligan más que el resto de los mortales es una máxima irrebatible desde que el mundo es mundo y desde que este verano todos nuestros móviles se coparon de memes de Julio Iglesias. Además de ligar, a los músicos se les aclama en masa, ganan mucho dinero y pueden aspirar a ser jurados de La Voz, que es una meta cuanto menos motivadora.

Para triunfar en la música fuera de España no hay que hacer mucho más que haber sido niña/o Disney, provocar escándalos relacionados con sexo/drogas o vestir como si te hubieses peleado con un puma en un vertedero de purpurina.

Para triunfar en la música en España, sin embargo, hay mucha más oferta, cada uno tiene que escoger su camino en función a sus virtudes:

Cantar bien. Especifico esto de primero, porque hay que tener muy claro que triunfar en la música no implica cantar bien. Ahí tenéis por ejemplo, a Alaska o a Fran Perea. La persona que canta bien, tendrá que cantar canciones en las que pueda lucir su voz y poner cara de pena con muchas ganas. Porque para lucir una voz portentosa, la canción tiene que ser lenta, triste y llegar a un punto en el estribillo que no sabes si la persona está cantando o a punto de coger un paquete de klinex y marcharse del escenario a lamentarse de lo horrible que es su vida.
Si aún encima la persona en cuestión procede de más abajo de Despeñaperros, el sentimiento de tristeza se multiplica por 1000. Malú o David Bisbal cumplen este perfil.

Haber tenido muchas rupturas. Si le has dedicado canciones a muchas exnovias y todas te han dejado, posiblemente cantes fatal pero todavía puedes explotarlo. El máximo exponente de esto es Alex Ubago, cuya exnovia, además de darle el salto a la fama, le proporcionó tema para tres discos de lamentos. 
Cuando se casó, todos creyeron que perdería su encanto, pero vimos que aún tenía cuerda para rato y que triste se nace, no se hace. Por lo que, si eliges este camino, tendrás que asumir que vas a ser un triste toda tu vida.


Ir a Eurovisión. Todos los españoles que van a Eurovisión parten como favoritos en por lo menos cuatrocientas encuestas que no tienen en cuenta que somos una península y que, además no pertenecemos a la antigüa Yugoslavia. Tu fama durará poco pero podrás figurar en la historia de España como ‘Aquella chica que iba vestida como un espantapájaros daltónico y que quedó de última’, cosa que no todo el mundo puede.


Ser un poeta. Lo que más gusta de escuchar música en castellano es que puedes entender las letras y no cantar a lo ‘güachumeri’. Por eso, las letras con fuerza y significado llegan al fondo de todos nuestros corazones. Rimas como ‘tu piel morena sobre la arena, nadas igual que una sirena’, ‘corazón congelado, colorante, estabilizante, azúcar, sal y vinagre’ o ‘por la raja de tu falda yo me di un piñazo con un Seat Panda’, son ejemplos de pura poesía.

Tener la voz melosa y aguda. O lo que es lo mismo: sonar a una manifestación de Pitufos Makineros. Desde que Gracita Morales saltó al estrellato con Sor Citroën, las voces agudas y melosas se pusieron de moda en esta tierra patria y cantantes como Karina contaron con recuas de fans. En nuestros días tenemos ejemplos de este tipo de voces tales como El sueño de Morfeo o La oreja de Van Gogh. Los cuales es una suerte que se separaran porque ahora tenemos ración doble de la voz de Amaia Montero, que siempre es una excusa maravillosa para querer arrancarse los tímpanos.

Pertenecer a la familia Flores. Con esto no necesitas ni talento, ni voz, ni nada. Ya tenías un hermano que se murió dejando un montón de canciones que destrozar versionar y de las que puedes vivir durante años.

Ya sabéis. Con estas pautas no es necesario presentarse a más realities televisivos en los que sólo unos pocos nombres acaban teniendo el calor del público. Al fin y al cabo, ¿quién se acuerda de Enrique Anaut?


Atentamente.

Efervescente.

lunes, 24 de febrero de 2014

Los 10 mandamientos del Hipster

Pues bien, resulta que lo Hipster está de moda. No os estoy contando nada nuevo porque es un hecho palpable que engloba prácticamente cualquier cosa, desde la ropa hasta la carpintería a base de palés, pasando por esos nuevos sitios de diseño muy bonitos y carísimos con los que ni siquiera ponen unas olivitas con el vino; eso sí hay cafés y tes de todo tipo con los que acompañar un pedazo de carrot cake (tarta de zanahoria no suena nada apetecible, pero el inglés la hace más molona) o un cupcake. De hecho uno de mis amigos augura que probablemente dentro de poco RedTube habilitará una categoría especial para englobar a chicas tatuadas con gafas de pasta y lencería de cuadros.  

En realidad es un fenómeno que tiene origen en los años 40  en torno al Jazz, pero claro en España no pudo tener su momento de gloria entonces por razones históricas obvias Ahora que vivimos de nuevo el “destape” y lo chachi es hacerse notar, si llevas tiempo intentanto mimetizarte con ellos y no sabías como, aquí tienes las claves.

1. Amarás tus gafas sobre todas las cosas: Esto significa que si hace años decidiste invertir en una operación de miopía irás a comprar unas gafas sin graduar porque es el pilar básico de todo hipster. Serán de pasta, negras, grandes y si pueden ser de mercadillo mejor porque las ópticas son mainstream. Si eres demasiado escrupuloso para introducir los mercadillos en tu vida, unas Wayfarer también sirven.


2. No tomarás los cuadros en vano: Si antes eras un chico o una chica de básicos, regálalos a una ONG o sino busca tutoriales de DIY en Youtube, pero tu ropa tiene que llevar cuadros, y si son de felpa muchísimo mejor.

3.Santificarás a tu peluquero: ¿Hace seis meses que no te pones mechas porque el sueldo de becaria  no llega? Perfecto. En la mayoría de los casos la transformación requiere un cuidado estudio del cabello. Irás a la peluquería a poner unas mechas Dip Die, a ver si la peluquera del barrio domina el inglés y sabe lo que es. ¿Y las barbas? pobladas y espesas, pero perfectamente recortadas. Para la falta de bello facial, venden unos sprays en teletienda para que parezca más poblada.

4. Honrarás los tatuajes: Si puede ser una caquita de Arale o una seta del Super Mario. Sino lo enseñas no vale, así que ve pensando qué parte de tu cuerpo reservas para ponerlo.

5. No matarás: ¿Antes acelerabas el coche al ver un gato en la carretera? Olvídate, el felino es el nuevo amigo del hombre. Si no sabes donde conseguirlos puedes acercarte a cualquier callejón o sino buscar una protectora en Facebook.

6. No cometerás actos impuros moviendo la cadera con la canción del verano de 1998. Busca cantautores noruegos de nombres impronunciables y publica en tus redes sociales sus canciones. Tampoco irás al cine a ver películas normales. Si todavía queda una sala antigua en tu ciudad donde pasen serie B en versión original a tres euros, será tu plan afterwoork de los miércoles. 

7. Robarás la ropa del armario de tu abuelo o de tu abuela, aunque quizá caigas en desgracia de tener abuelos modernos, entonces irás a un mercadillo o tienda de segunda mano a comprarla. De nuevo los escrupulosos están de suerte. La mayoría de las tiendas tienen un apartado Vintage esperando por ti.

8. No dirás falso testimonio ni mentirás porque te convertirás en el nuevo cristiano apostólico romano. Nadie va a misa porque no era guay hasta ahora, pero será tu nuevo centro secreto para recopilar estilismos y ¿lo mejor? El vermú dominguero de después. Lo que diga el cura te importa un pepino, pero eso nadie tiene porqué saberlo.      

9.No comerás nada que no venga en un plato pequeño, tenga muchos colores o forme parte de la dieta mediterránea. Si eras fan de la tortilla de patatas olvídate porque el sushi será tu nuevo amigo. Ya te pueden ir gustando las algas… aunque siempre te quedarán los cronuts. Y siempre, siempre, siempre, siempre antes de mancillar el plato harás una foto para Instagram con el hashgtag #foodporn.

10.  Por último y no por ello menos importante, el Gintonic. La Ginebra será tu nuevo alcohol favorito y con tropezones de frutas exóticas porque un simple superdos de whisky por 6 euros es demasiado cutre para ti.


¿Lo más curioso? A día de hoy lo más Hipster precisamente es no serlo. Eso sí, os he dado una idea para carnaval.



Disfruten ustedes de la semana.

Mercromina <3











jueves, 20 de febrero de 2014

La compra de Whatsapp. Una historia real.

Palo Alto, California. Miércoles 19 de Febrero de 2014.

Son las 8 de la tarde y en la barra del bar sólo quedan dos chicos. Uno alto y corpulento que sostiene un vaso de whisky doble sin hielo, otro, a su lado, desgarbado y con un Smartphone tamaño tabla de surf tiene cara de afligido.

                -Jimmy (en California todos se llaman Jimmy), estoy muy triste, me ha caducado el Whatsapp y al final, aunque llevo dos años evitándolo, voy a tener que comprarlo.
                -Pero Mark, eso se renueva sólo, que te lo digo yo que de imbécil lo pagué y luego todos mis amigos se rieron de mí.
                -No, no, esta vez no es como siempre. Lleva dos días saliéndome un mensaje de que me ha caducado y no me deja escribirle a nadie, estoy entrando en una burbuja de aislamiento brutal y ya tengo 517 mensajes acumulados de mis grupos de amigos del colegio, del club de ajedrez y del curso de cupcakes, y esta semana íbamos a aprender a hacer el topping como las setas de Supermario…
                -Tranquilo, hay alternativas. Me han hablado de Telegram. Es casi igual con la ventaja de que las conversaciones que marcas como privadas se autodestruyen!!
                - ¿Privacidad? Demonios, Jimmy! Soy el dueño de Facebook! No me hables de privacidad porque no lo tolero! Es más, sabes que te digo? No voy a comprarme la aplicación de Whatsapp. Voy a comprar Whatsapp, ¿Cuánto puede costar? Dímelo en Neymars, que ya sabes que yo con los dólares no me aclaro muy bien.
                -No hay huevos

Cuando Jimmy se dio cuenta, Mark estaba entrando en Google Play y pagando 16 billones de dólares (casi 200 Neymars). Ya no había vuelta atrás.



Las reacciones a esta adquisición no se han hecho esperar. La primera en mostrar su ‘me gusta’ ha sido la flamenca, ya que esto será un trampolín en su carrera y ya se ve actuando en algún tablao del Cityville. “Estoy encantada, he pasado de estar encima de televisores en los 90 a compartir espacio con berenjenas y mierdas con ojos, y esta oportunidad me devuelve el caché que nunca debí perder” declaró entre gritos de júbilo la folclórica.

Mientras tanto, el resto de los mortales están reacios a esta fusión. Algunos temen que un día, por error, en vez de mandar el mensaje lamentable de borrachera a su ex novia, se lo acabe publicando en el muro y se enteren todos.

Otros se imaginan grupos de Whatsapp de 40 personas hablando todo el rato y enviando solicitudes de Candy Crush, o quizá un avance tecnológico en el que las fotos se etiqueten y suban automáticamente a la red social en cuanto te las envían, con todos los problemas familiares, conyugales y laborales que esto puede acarrear.

A todos estos malos augurios, hay que sumarle que el número de rupturas de parejas podría multiplicarse por dos cuando el doble check se combine con el ‘Leído’ del chat, o cuando aparezca en Facebook nuestra última hora de conexión.

Yo sólo confío en que algunos de esos millones sirvan para pagar a alguien que diseñe el tan necesario icono de vomitar.

Tengan ustedes buen fin de semana bajo el acecho de Mark Zuckerberg.

Atentamente.


Efervescente.

miércoles, 19 de febrero de 2014

El paradigma del vello público

Probablemente si os digo que el vello púbico está otra vez de moda, más de uno se echará las manos a la cabeza y la mandíbula se le descolgará de la boca convirtiéndose en el propio Edvard Munch en su famoso cuadro de El Grito.

Con el título de licenciada me otorgaron también el privilegio de “científica”, y como tal, me dedico a hacer estudios caseros de temática más bien social con las curiosidades que voy observando en mi entorno. Hace una temporada y basándome en lo que podía ver en los vestuarios femeninos del gimnasio auguré, que el pelo estaba volviendo directo desde los ochenta para quedarse. Muchos me tacharon de loca, incluido mi padre que me dijo que eso era completamente imposible; y no, no lo era.

Lo cierto es que cuando empecé a asumirlo entré en un estado de ardua confusión y no pude evitar llegar al fondo de este tema porque empezó a preocuparme. ¿Iban a cerrar todos los centros de depilación láser?, ¿La dolorosa depilación con cera volvería al candelero?, ¿Iba a extenderse esta costumbre a las axilas?, ¿Qué iba a pasar con la famosa línea del bikini en la playa? Mis ojos todavía no están preparados para ciertas cosas.

Ya hace unos años la pánfila de Lucía Etxebarría apoyada por otros progres de boquilla, decía que el pelo estaba ahí para algo y por algo. También es verdad que esta señora dice muchas cosas y en su mayoría son incongruentes y estúpidas, pero lo cierto es que ya son muchos los que comentan que el vello o más coloquialmente pelo, tiene diversas funciones esenciales como protegernos de bacterias, hongos e infecciones. Es verdad, todos los pelos de la zona se ponen una armadura, cogen sus lanzas y machetes, y salen a luchar contra las bacterias de la gonorrea, las de la sífilis o demás ETS del mercado.

Otros se reafirman diciendo que cubre esa zona de nuestros lustrosos cuerpos llamados genitales, que con la edad se llena de células adiposas y tiene altas probabilidades de caerse al entrar en la senectud perdiendo todo su atractivo. Con pelo o sin pelo va a perderlo de todas formas. Chorradas.

Una visión muchísimo más retorcida de la situación aboga por el mantenimiento del pelito basándose en una idea completamente distorsionada que relaciona la depilación integral o casi integral con la dulce y virginal inocencia de los niños (WTF???). Esto me produce escalofríos y si pudiera hondar más profundo en la mente de un pensador de este calibre tendría que ponerme las gafas de Señorita Rottenmeier, cruzar las piernas y tirar del peso pesado del psicoanálisis para intentar sacar algo en claro de tal locura. Ahora bien, si esa es la razón para que la depilación triunfe no habrá cárceles suficientes.

Seamos realistas… ¿A quién le gusta el pelo? Provoca olor, es estéticamente feo, incómodo, cero erótico más allá del estilo bigotillo y nada agradable en el sexo oral. Los griegos y los romanos creían que la razón primordial para depilarnos radicaba en que nuestra feminidad y delicadeza quedaba reducida a cero por la presencia del pelo. Y lo cierto es que ahora mismo no veo razón alguna que lo contradiga.

¿Es bello el vello púbico? Pues no, sino que se lo digan a los sorprendidos transeúntes que fotografían escandalizados (La cara del hombre de la foto lo dice todo) los escaparates de American Apparel en Nueva York, cuyos maniquíes plasticosos anoréxicos están repletos de pelo. El paraíso de la colega Etxebarría; muy sexy.



Muchas gracias y feliz Miércoles.


Con amor, Mercromina <3